Mi Hijo no quiere comer


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En ocasiones, a medida que nuestros hijos crecen, notamos que comen menos o incluso se niegan a tomar determinados alimentos o a hacerlo en las horas establecidas. Esto, por norma general da lugar a conflictos y preocupación en los padres, quienes se sienten sobrepasados por la situación y son capaces de cualquier cosa por conseguir que sus hijos coman.

Cuáles son las posibles causas de que mi hijo no quiera comer?

Siempre que nos encontremos ante un niño sano y esté descartado cualquier tipo de enfermedad, debemos tener en cuenta que en etapas posteriores al primer año de vida, el niño crece con menor rapidez que en meses anteriores por lo que también su sentimiento de hambre disminuirá y las raciones que consumirá serán más pequeñas. Esto no debe preocuparnos pero en cambio sí es importante que los alimentos que consuma, aunque en pequeña cantidad, sean sanos, variados y equilibrados.

Además, en ocasiones, que el niño deje de comer supone una forma de reafirmar su independencia y personalidad o incluso de rebelarse ante una mamá algo autoritaria o nerviosa que hace de la hora de la comida un momento tenso, repleto de amenazas, prisas y nada placentero.

También es posible que nuestro hijo esté atravesando una etapa difícil para él, como puede ser el nacimiento de un hermano, el escaso tiempo pasado con sus padres…o que sienta la necesidad de llamar la atención por algún motivo concreto.

Por último, en ocasiones, nos encontramos con niños que comen a cualquier hora excepto a las horas establecidas. En este caso, somos nosotros quienes debemos mantenernos firmes y evitar que el niño tome alimentos fuera de las horas de desayuno, comida, cena o meriendas.

Qué puedo hacer yo si mi hijo no quiere comer?

A continuación os damos una serie de consejos que ayudarán a mejorar el problema haciendo que el niño no vea la hora de la comida como algo desagradable y por otro lado, que vosotros os sintáis más tranquilos y toméis el control de la situación.

  1. La hora de la comida es para comer. No se trata de ver la televisión ni de entretener al niño lo máximo posible para que coma, tenemos que hacer de la comida un momento agradable en familia (a ser posible), en el que se disfrute del sabor de los alimentos variados.
  2. Al igual que es importante dedicar la hora de la comida sólo a comer, también es necesario que esto se haga siempre en un mismo lugar y a una misma hora para establecer un hábito. Por otro lado, también tenemos que enseñarle que nadie se levanta de la mesa sin haber terminado de comer.
  3. Ofrecer raciones acordes a las necesidades del niño. Tendemos a pensar que por encontrarse en edad de crecimiento, deben comer mayor cantidad, pero esto no es cierto ya que cada persona tiene unas necesidades distintas a las de los demás. Es preferible que pida repetir un plato (y lo termine), a que se aburra frente a una comida que es incapaz de terminar.
  4. Proporciónale una alimentación variada desde el principio, incluyendo en su dieta nuevos alimentos de manera progresiva y no te des por vencido si se niega a probarlos en un primer momento, vuelve a ofrecérselo unos días después, deja que lo pruebe, después que tome una pequeña cantidad y así hasta que consiga terminar la ración entera.
  5. Dale ejemplo. No van a querer tomar algunos alimentos si nosotros no los tomamos o ni siquiera los preparamos. Hazle entender que todos son necesarios y ofréceselos para que los coma.
  6. Entiende que haya alimentos que pueden gustarle menos. Al igual que a ti no te gustan todos los alimentos, a tu hijo tampoco, pero no dejes que utilice esto como excusa para no tomar algo que no ha probado antes.
  7. Introduce nuevas normas poco a poco. Si intentamos de repente establecer una serie de normas con respecto a la comida, será más difícil que éstas se cumplan que si lo hacemos poco a poco; por ejemplo, primero podemos pedir que coma, después que permanezca sentado durante el tiempo que corresponda, que coja los cubiertos adecuadamente…
  8. Si excede del tiempo destinado a comer, retira su plato para que entienda que no podemos dedicar 2 horas a cada comida. Existen unos tiempos establecidos que hay que cumplir, si estos tiempos se sobrepasan, es porque ya no queremos tomar más alimento. Además, para cumplir este consejo de forma adecuada, es importante no darle alimentos fuera de hora.
  9. No castigarle o premiarle por no haber comido o por haber terminado todo el plato. La comida es un acto cotidiano y necesario, por lo tanto no es adecuado convertirlo en moneda de cambio.

Por supuesto, estas pautas requieren paciencia por nuestra parte ya que no resultará sencillo retirar el plato si el niño no ha terminado todo, o evitar darle aquellos alimentos que le gustan fuera de las horas de comida establecidas si no ha comido bien, pero debemos tener presente en todo momento que éstos aspectos entre otros, harán que nuestro hijo adquiera unos hábitos de alimentación saludables.

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